sábado, 20 de abril de 2013

¡Renoir Adiós!

Han cerrado el cine Renoir al que solía ir... Un cine donde solo ponían películas para cinéfilos, muy alternativas, de esas que ningún cine comercial quiere proyectar aunque sean buenísimas. Solían ponerlas en versión original.
La primera vez que fui no me gusto nada la verdad... Mis padres me llevaron a ver Pequeña Miss Sunshine en ingles... Yo tendría nueve años y por aquel entonces no controlaba mucho ese idioma.
Era una sala vieja, con olor a cerrado, una moqueta cutre, gente con pinta de intelectual (En ese momento me daban miedo)...
Nos sentamos en una butaca incomodísima en una sala estrecha con los asientos de delante levemente elevados, es decir, no se veía una mierda. Y de repente caí ¡Las gafas! ¡Me las he dejado! ¿como leeré los subtítulos ahora?
Fue horroroso la verdad, pero aun así me pareció una buena película, eso sí, eche de menos las butacas blanditas y anchas y una bolsa gigante de palomitas del Heron City.
Al cabo de unos años volví a ver la película, ¡me pareció una pasada! y de muchos años más volví a los Renoir y me encantó la experiencia. (me acordé de las gafas).